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En tiempos de crisis sale a flote la mezquindad de la oposición

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En tiempos de crisis sale a flote la mezquindad de la oposición

El presidente López Obrador ha dicho en varias ocasiones que la política, es un noble oficio. Y tiene razón, pero solo en parte.
Un político que actúa de acuerdo a los dictados de su conciencia y que pone por delante siempre, el interés de su nación y de quienes conforman el pueblo al que representa, o intenta representar, es un profesional de la política que merecerá el reconocimiento ciudadano.
De esos personajes tenemos pocos ejemplos en la historia mexicana. Sobre todo, de políticos que hayan demostrado honradez y honestidad a toda prueba.


Durante el periodo neoliberal, la norma del buen político se movía más bien en terrenos abiertamente corruptos, o relajados y negligentes en el mejor de los casos.


De José Antonio Meade se ha dicho en su defensa, que jamás incurrió en acciones de corrupción comprobables, cosa que resulta bastante dudosa.


Pero sí es posible afirmar que su trabajo a favor de los intereses de nuestro país, fue bastante deficiente. Si él personalmente no se enriqueció en perjuicio del erario nacional, si permitió que otros altos funcionarios medraran con el dinero del pueblo y cometieran actos delictivos “en sus propias narices”.


La política puede ser una de las mejores actividades públicas, cuando se practica correctamente. Pero puede constituir una fuente de permanentes problemas, cuando su ejercicio persigue otros propósitos.
Y los problemas señalados no afectan a la política en cualquiera de sus ramificaciones. Afectan al municipio, estado o país, que sufre a esta clase de malos políticos.


Hace apenas unos días, el presidente López Obrador envió a la cámara de diputados, un proyecto de ajuste al presupuesto federal, dadas las condiciones de emergencia derivadas de la epidemia de Covid-19 en México.


Se trata de medidas de reajuste al gasto corriente, principalmente. Es un rediseño que tiene como fin, aprovechar al máximo los recursos con que cuenta el gobierno, para la atención correcta de las necesidades básicas que demanda la sociedad.


López Obrador señaló el día de hoy, que lo más fácil para cualquier gobernante en estos casos, es el recurrir a la contratación de nueva deuda. También está el recurso del recorte de personal de base, dentro del gobierno federal. O aumentar impuestos, precios de la energía eléctrica y gasolinas, o crear nuevas imposiciones fiscales.


Nada de esto es opción viable para el gobierno de la Cuarta Transformación. Si el Congreso de la Unión aprueba en periodo extraordinario, modificar el gasto público, de acuerdo a las necesidades que señala el ejecutivo y al mismo tiempo, autoriza al gobierno a hacer uso de las montos millonarios que manejaban infinidad de fideicomisos, recientemente suprimidos, la crisis económica que vive México, será resuelta sin mayores problemas.


¿Qué es lo que está pasando con nuestros políticos en este momento?


Hay un grupo de diputados y senadores de oposición, que han manifestado públicamente que no van a aprobar en adelante, ninguna propuesta enviada por el presidente de la república.


Se opondrán a cualquier iniciativa del ejecutivo, sin importar el asunto que quiera tratarse y sin que importe tampoco el impacto social que genere su negativa a discutir políticamente el tema.


La estrategia conservadora tiene como propósito, entorpecer el trabajo que desarrolla el gobierno federal. Eso es lo que persiguen en este momento los legisladores de la oposición.


Ese tipo de política es dañina, no tanto para el gobierno, que como lo señala el presidente, tiene otras vías abiertas para solucionar adecuadamente el problema económico.


Estas decisiones dañan al pueblo de México, que es en realidad quien está padeciendo los efectos de salud y económicos, que origina la actual epidemia.


Están en su derecho estos legisladores de votar en contra de la propuesta presidencial. Pero es obligación de todos ellos, dar alternativas viables, para atender los problemas económicos del país.


Está muy bien que digan “las iniciativas presidenciales no pasan”, pero a eso deben agregar forzosamente: “pero aquí está nuestra propuesta opositora, que consideramos de más valor”.


¿Alguien tiene conocimiento de una propuesta conservadora, donde no figure la contratación de más deuda pública, o un rescate a empresarios?


Si no les gustan las modificaciones al presupuesto que propone el presidente López Obrador, ¿tienen pensado otros ajustes que permita disponer de recursos para la atención de los sectores sociales más vulnerables?


Porque pensar permanentemente en el bienestar de los empresarios, no es atender las necesidades del grueso de la población de nuestro país. Es ver por quienes más tienen.


El presidente dijo con claridad el día de hoy, que los tiempos electorales están impulsando este tipo de acciones opositoras, donde ya no se ve por el bien público, como corresponde a un legislador de cualquier filiación política.


El ambiente está enrarecido y bastante contaminado en el Congreso y esto afecta directamente al pueblo que ha votado por la mayor parte de estos legisladores.


Las batalla electorales que se verificarán en el 2021, poco interés tienen para el ciudadano común en este momento de alerta sanitaria.
Lo que interesa resolver con urgencia, es la vía correcta para superar la fase tres de la epidemia y buscar al mismo tiempo el camino para una recuperación económica inmediata.


Decir no, a toda propuesta que intente dar solución a estos dos asuntos nacionales, es reprobable. Votar en contra de todo plan de solución, sin presentar otro que pueda servir para seguir adelante, es ruin y mezquino.
Estar pensando en los beneficios políticos que puedan lograrse en el 2021, a costa del dolor y sufrimiento de millones de mexicanos, es en realidad un atentado a la sociedad en su conjunto.


Muchas familias han perdido a seres queridos, a consecuencia de la epidemia.
Muchos ciudadanos han perdido su trabajo a causa del cierre obligado de empresas y negocios de todos tamaños.
Y sin embargo, el pueblo de México sigue apoyando las medidas de salud propuestas por el gobierno.
Es innoble que los grupos y partidos conservadores hagan politiquería barata, en tiempos de crisis nacional.
No es patriótico ese comportamiento y sí un atentado a las necesidades urgentes de un pueblo que se ha visto afectado por este problema de carácter mundial.


Exijamos a todas las fuerzas políticas, responsabilidad.
Primero está México y los mexicanos. Después, cualquier interés de tipo electoral.

Malthus Gamba

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