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Golpes de Estado con ‘pistolas de agua’

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Golpes de Estado con ‘pistolas de agua’

Alguien dijo hace poco que vivimos actualmente en dos distintos Méxicos. Uno donde la presencia de la Cuarta Transformación es apreciable y apreciada por buena parte de los ciudadanos y otro, donde ese mismo gobierno, es visto con desconfianza por un sector que añora los pasados tiempos neoliberales.


Algunos piensan que esto significa la polarización de nuestra sociedad, pero no es así.
En realidad, el grueso de la población del país, apoyan el cambio que estamos viviendo. Están conscientes de que pese a pandemias y problemas económicos derivados de la misma enfermedad, hay rumbo firme y un cambio que beneficia a los sectores más desprotegidos y olvidados por las administraciones anteriores.


Se respira un clima de paz social que tiene su origen en la confianza que los mexicanos depositan en el gobierno de la Cuarta Transformación.


El pequeño contingente conservador, con amplio poder económico, con el control de los medios de comunicación convencionales y con un grupo de periodistas a su servicio que atacan permanentemente al presidente, a su equipo de trabajo y a las decisiones que se toman sobre cualquier asunto, poco han podido hacer hasta el momento por revertir ese sólido apoyo hacia el titular del ejecutivo y su gobierno.
A un año de que se verifiquen las elecciones intermedias en el país, la estrategia conservadora apunta hacia un nuevo fracaso. Los intentos por quebrar el respaldo hacia el presidente no funcionan. El apoyo que buscan para su causa no avanza. Nadie quiere saber algo que tenga que ver con el regreso del neoliberalismo al poder.


Y es que este pequeño bloque conservador ha demostrado ser muy comodino e inclinado permanentemente a la inacción. Paga a medios y periodistas para que se ataque diariamente al actual gobierno. Pero no construye una plataforma política atractiva, para enfrentar al proyecto de gobierno de la Cuarta Transformación.


Se conforman con destruir, pero no tienen capacidad para levantar una estructura político-económica atractiva. Mientras su propuesta siga siendo el regreso al neoliberalismo corrupto, pocas o ninguna posibilidad de triunfo tendrán en el corto y mediano plazo.
En su desesperación, algunos de los personajes más radicales del conservadurismo han lanzado la propuesta de un golpe de estado, como estrategia fulminante para acabar con el gobierno del presidente López Obrador.


En redes sociales han aparecido recientemente propuestas de comunicadores y actores de segundo orden, donde se pone a la consideración de las audiencias la posibilidad de recurrir a este recurso criminal, como desesperado mecanismo para dar fin a un gobierno elegido democráticamente.


En realidad, en lugar de provocar enojo, la idea reaccionaria mueve a risa. Hace poco, el doctor Alfredo Jalife Rahme señaló que en México, los extremistas de la derecha estaban promoviendo un ridículo golpe de estado, pero “con pistolitas de agua”. Y es cierto.
Como hemos dicho, los conservadores carecen de apoyo popular. Están solos. Rodeados de lujo y dinero, pero solos. La frase que repite de cuando en cuando el presidente López Obrador, es de un peso abrumador en este caso: “con el pueblo todo; sin el pueblo nada”.

Un golpe de Estado requiere necesariamente la participación de las fuerzas armadas, o al menos de un sector de las mismas.

Hoy vemos a los secretarios de la Defensa Nacional y Marina, trabajando a diario al lado del primer mandatario. El responsable de la Guardia Nacional es un elemento disciplinado, comprometido con las políticas de la Cuarta Transformación.


El llamado a un golpe de estado no ha tenido eco dentro de la sociedad mexicana. Ni aún usando “la amenaza comunista” como anzuelo.

Decir que el actual gobierno lleva al país hacia el comunismo, es una estrategia que pudo funcionar en el pasado, pero que hoy suena ridícula.
Esa falta de recursos por parte del sector conservador, contrasta con la permanente actividad desplegada por el gobierno del presidente López Obrador. En la conferencia matutina de este día, el primer mandatario explicó que la construcción de las sucursales del Banco del Bienestar sigue adelante. Día a día se incrementa el número de municipios que tienen servicio bancario a su disposición. Estas sucursales contarán necesariamente con servicio de internet y en forma automática, la sociedad de esas poblaciones, tendrá acceso a la red de comunicación.


Si la poca fuerza que les queda a los conservadores radica en mucho en el manejo de la información que difunden por televisión abierta y radio, en esos municipios alejados de las grandes ciudades, con la penetración de las distintas plataformas que corren en internet, su fuerza se diluye hasta perderse.


Los jóvenes se informan preferentemente en redes sociales. Y aún las personas mayores se acercan a los portales informativos de la red, para tener nuevos puntos de vista sobre cada asunto.


Mientras los conservadores duermen en sus laureles y esperan mucho de la guerra sucia en medios de comunicación y de un golpe de estado que no tiene posibilidades de concretarse, el gobierno de la Cuarta Transformación trabaja para conectar a todo el país vía internet.
El trabajo y los cambios impulsados por el actual gobierno, se conocerán con mayor amplitud en todo el territorio nacional, a medida en que más municipios queden conectados a la red de internet. Las mentiras que se difunden en radio y televisión actualmente, tendrán menor peso en las poblaciones que dispongan de un servicio que les brinda la posibilidad de informarse en otros sitios.
Los dos Méxicos de los que se habla en este momento, son aparentes. O son parte de un proceso muy avanzado en el que uno muere, mientras el otro se fortalece.


López Obrador dijo el día de hoy que la meta de su gobierno es dejar conectado a todo el país a la red de internet, antes de que termine el sexenio.


Si se cumple con este programa, habremos sido testigos del final de una transición: lo viejo habrá acabado de morir, mientras lo nuevo habrá terminado de nacer.


Los grupos conservadores neoliberales y sus partidos políticos viven sus últimos días.
La Cuarta Transformación avanza de manera sostenida y se perfila como una fuerza sólida, que dejará huella y un futuro sano a todos los mexicanos.

Malthus Gamba

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