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México ya no es territorio de conquista

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México ya no es territorio de conquista

Con toda claridad, el presidente López Obrador manifestó la mañana de hoy, la postura de la Cuarta Transformación sobre el futuro del país.
No se autoriza el fracking en el territorio nacional. Tampoco la extracción minera “a diestra y siniestra” y no es aceptable el cultivo del maíz transgénico.


Pero lo más importante dentro de esta serie de señalamientos, es la decisión de este gobierno, para no agotar los recursos energéticos del país, tal y como sucedió durante el tiempo en que gobernaron las irresponsables administraciones neoliberales.


Se extraerá el petróleo suficiente para cubrir la demanda nacional en materia de combustibles. La intención es no comprar gasolina en el extranjero, al refinar el petróleo en plantas nacionales. Pero no se sobreexplotarán los yacimientos. Es responsabilidad del gobierno mexicano garantizar a las futuras generaciones, la suficiencia energética indispensable.


¿Se escuchó una estrategia de esta naturaleza durante el periodo neoliberal?


Definitivamente, no. El mercado fue norma única para estos gobiernos. Vender todo lo que se encontrara a mano, fue la regla de oro para estas administraciones voraces.


En varias ocasiones, el Dr. Alfredo Jalife se ha referido a las dos visiones del mundo que imperan en este momento y su apreciación se respalda en el punto de vista de otros especialistas de la geopolítica actual, aparte de la claridad con que él mira el acontecer político-económico-financiero mundial.


Por una parte está la vieja visión mercantilista del mundo. El neoliberalismo y el globalismo que se encuentran en crisis en este momento.
Con la pandemia de Covid-19, atestiguamos cómo ese mundo se colapsa y agoniza en el momento actual. La visión social basada en el consumo, la ganancia y la acumulación, significó al mismo tiempo, el abandono del estado de bienestar para el grueso de la población mundial.


No hay hospitales suficientes. No hay equipos para la atención de emergencias sanitarias. El grueso de la población en la mayor parte de los países carece del derecho a la atención médica gratuita. La gente come mal. Hay enfermedades que pudieron ser evitadas con la atención preventiva adecuada y que se dejaron crecer, para no afectar los intereses del mercado. El sobrepeso, la diabetes e hipertensión son algunas de ellas.


Cuando llega la pandemia, se detona a nivel mundial, la cadena de problemas individuales que anidan en cada país. Problemas nacidos del modelo neoliberal. Y la gente enferma, padece por falta de atención adecuada y en algunos casos, fallece.


Por donde se le quiera ver, el modelo neoliberal ofrece mucho a unos cuantos y quita demasiado al grueso de la población mundial.
La otra visión de gobierno que podemos ver en la actualidad, se inclina decididamente por la protección de la riqueza de su nación, la protección de la población que habita dentro de sus fronteras y el desarrollo de la economía del país.


No se trata de cerrarse al mundo y vivir dentro del limitado espacio nacional. Pero sí tiene que ver con el desarrollo de lo propio. El consumo de lo propio preferentemente y el orgullo de lo nacional.


En esta situación se encuentran economías fuertes como China, Rusia, Estados Unidos y México. Cada una de ellas con sus intereses particulares. Las tres primeras, luchando por una supremacía mundial, pero protegiendo y desarrollando su economía interna.
México por su parte vive un periodo de nacionalismo soberano.


La no dependencia del extranjero es la apuesta que hace el actual gobierno para el mediano y largo plazo.
Si el precio del barril de petróleo sube o baja, afecta necesariamente a quienes importan y/o exportan esta materia prima. No hay certeza económica al respecto.


Pero con una política nacionalista y soberana como la que hoy nos describe el presidente López Obrador, el problema se vuelve menor. No compramos gasolina en el extranjero, ni tampoco vendemos nuestros recursos energéticos en el exterior. Se produce para consumo interno, sin agotar las reservas petroleras en el corto plazo. Si el precio del barril de petróleo sube o baja, poco incide en la economía nacional.
Se protege el medio ambiente en el país, al sembrar millones de árboles maderables y frutales por todo el territorio.
Se trabaja en el proyecto de Tren Maya y en el Tren del Corredor Interoceánico en el Istmo de Tehuantepec. Como lo dijo el presidente el día de hoy: es menos contaminante el transporte de personas y mercancías por tren, que por camión.


Todos estos proyectos significan desarrollo, trabajo y en consecuencia, bienestar.


Las viejas capas sociales privilegiadas durante el derrotado neoliberalismo mexicano, son las únicas que añoran los viejos tiempos y pelean aún por el retorno al caos.


El beneficio para ellos fue inmenso, durante esta triste etapa de nuestra historia. Pero costo hambre, miseria y muerte a millones de mexicanos.


Vemos hoy a panistas, calderonistas y priistas, desesperados por lograr algo de apoyo social, para un proyecto político que propone el regreso a la economía de mercado. Esto es, al periodo de la corrupción, el enriquecimiento de pocos, el saqueo de nuestros recursos y el deterioro social.


A pesar del dinero que invierten en sus campañas propagandísticas y en la guerra sucia que practican a diario en contra del gobierno de la Cuarta Transformación, sus empeños son estériles. Al parecer, la mayor parte de la población en el país está convencida de que el futuro de la nación no puede seguir una ruta que ha demostrado ser perjudicial para casi todos.


Nos hemos vuelto nacionalistas. Nos preocupa el país y su crecimiento. Nos molesta la dependencia del extranjero en forma tan marcada. Queremos el desarrollo de nuestra nación y apostamos a esta nueva propuesta de gobierno.


No es de extrañar entonces que la Cuarta Transformación y el presidente López Obrador, disfruten de un apoyo popular tan sólido.
El mercado como motor de desarrollo, ha demostrado ser un fracaso.


Hoy vivimos tiempos de un nacionalismo soberano. Una visión de país fuerte, donde todos tengamos asegurado lo necesario. Esa es nuestra ruta.

Malthus Gamba

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