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Muñoz Ledo: La apuesta final

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Muñoz Ledo: La apuesta final

Sin que esto se tome como ofensa, o como una crítica desafortunada en contra de alguien que ha combatido por años en favor de la democracia en México, es necesario hacer algunas reflexiones sobre la actual posición personal y política de Porfirio Muñoz Ledo.
De manera breve, podemos decir que la trayectoria del hoy diputado plurinominal por Morena, es extensa y rica en aprendizaje de lo que significó el quehacer político en tiempos del viejo priismo fundamentalmente y del neoliberalismo de los últimos años.
Muñoz Ledo tiene una formación parlamentaria de primera línea. Conoce a fondo las formas y mecanismos democráticos que garantizan la vida sana en un país.
Prueba de ello fue su participación dentro de la Comisión Redactora del Proyecto de Constitución para la Ciudad de México, en su carácter de Secretario Ejecutivo.
Un personaje de primer nivel, dada su experiencia, formación y participación política a lo largo de muchos años.
Muñoz Ledo está en el sitio que ocupa actualmente dentro del proyecto de cambio nacional, por méritos propios.
Pero Muñoz Ledo para muchos militantes y simpatizantes de la Cuarta Transformación, está dando una lectura equivocada al momento histórico que vivimos.
En primer lugar, no toma en cuenta que en las pasadas elecciones, una mayoría significativa de los ciudadanos del país, votamos en favor de un político intachable y de trayectoria limpia. Antes que votar por Morena, los mexicanos votamos a favor de un proyecto nacional distinto, representado por Andrés Manuel López Obrador.
Para nadie es secreto el hecho de que si Morena alcanzó una mayoría significativa en el Congreso Nacional y en los Congresos locales, se debió a la petición expresa del hoy presidente, para que se le dotara de las herramientas necesarias, para dar impulso a los cambios generales y constitucionales que requiere el país.
El voto diferenciado no prosperó, porque los mexicanos sabíamos que se requería una mayoría sólida para lograr los fines que el nuevo proyecto de nación necesita.
Esa mayoría parlamentaria se consiguió.
Ahora, lo que los ciudadanos esperan, es que esta mayoría parlamentaria nacional y local, asuma su papel histórico en este momento de cambio y brinde todo el apoyo posible al presidente.
Es verdad que existe la división de poderes. Es verdad también que a nadie se le exige votar por consigna. Pero también es verdad que todos aquellos políticos que hoy son congresistas, sabían desde que se apuntaron como candidatos, que la intención del pueblo de México, era que sirvieran como apoyo al proyecto de Cuarta Transformación.
Porfirio Muñoz Ledo, que incluso llega por la vía plurinominal, tenía conocimiento de este hecho.
El proyecto de transformación que vive el país, requiere del respaldo al presidente más honesto que haya conocido nuestro país, en las últimas décadas.
No se trata de favorecer las intenciones corruptas del primer mandatario. Eso sucedía durante el periodo neoliberal.
Tampoco se trata de dar poder absoluto, al presidente que propuso y consiguió fuera aprobada la Ley de revocación de mandato.
A López Obrador no lo mueve la ambición de poder. Eso lo ha demostrado a su paso por la administración pública.
Hoy en la Cámara de Diputados, Muñoz Ledo, apela a la autonomía propia de ese Poder de la Unión y mide con la misma vara a López Obrador y a los políticos del pasado.
Se opone a toda modificación parlamentaria o constitucional, que considera atentatoria a la democracia y a las formas parlamentarias.
Para él, la división de Poderes es fundamental y las normas establecidas para garantizar esa separación, son incuestionables.
Nada más que Porfirio Muñoz Ledo olvida, o no quiere ver que México está viviendo tiempos excepcionales.
Estamos en un momento histórico “donde lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no termina de nacer”.
Hay una guerra sucia y permanente por parte de los grupos conservadores, para sabotear del modo que sea, el proyecto de Cuarta Transformación.
Es una guerra en medios de comunicación, en el Congreso, en la vida pública, en las redes sociales, en la “plaza pública” a favor y en contra de esta transformación.
Querer ajustar la vida parlamentaria a un ritmo que es propio de sociedades que han pasado por periodos de cambio y han salido de ellos, no se ajusta a la realidad mexicana.
Los representantes del pueblo que llegan al Congreso por la vía de Morena, saben bien que fueron votados para apoyar al presidente López Obrador en su propuesta para una Cuarta Transformación del país. No para defender las formas parlamentarias que marquen los manuales de buena política.
Estamos en medio de un proceso de cambio y esas formas dejan de ser atinadas en muchos casos. El orden de manual, no puede ser de ningún modo válido, en medio del desorden que dejó a su paso el neoliberalismo.
Los diputados y senadores de Morena, tienen claro este mandato del pueblo. Porque si en alguien recae en verdad la democracia, es en el pueblo y los congresistas están obligados a hacer valer la voz de la sociedad en todo momento. Para eso fueron votados. Para eso participan en un partido político con plataforma definida.
En el caso de Muñoz Ledo el compromiso es mayor, porque ni siquiera llega después de una votación ciudadana. Él llega por la vía plurinominal. Se apuntó y se formó, a sabiendas del proyecto de cambio de nación que empujaba el pueblo. El proyecto de López obrador, es el que aprobaron los mexicanos.
Hoy Muñoz Ledo, quien está a meses de finalizar su periodo en la Cámara, pretende erigirse como un parlamentario que defiende a toda costa las formas que marca la ortodoxia. Y le hace el juego a los conservadores, quienes incluso ya lo aplauden.
Nada de adoptar medidas extraordinarias a favor del ejecutivo. Todo dentro de los plazos establecidos. Todo de acuerdo al orden que indica la escuela parlamentaria clásica.
Y no es así.
López Obrador lo dijo hoy con claridad: “antes, el presidente ni siquiera tomaba en cuenta al Congreso. Actuaba autoritariamente y sin pedir permiso. Hoy que se pone a consideración de las cámaras cualquier cambio, se molestan y hasta están en contra”.
Muñoz Leo no va a cerrar su carrera del modo que quiere.
Va a ser recordado como la piedra en el zapato, que puso por delante “las formas”, sin entender que en los momentos de cambio de régimen y ante una emergencia nacional como la que estamos viviendo, esas formas viejas, acartonadas y por lo mismo inoperantes, sirven para dos cosas.
López Obrador llega a la presidencia por voluntad del pueblo.
Gobierna y trabaja por un cambio de régimen, en base a esa misma voluntad ciudadana.
Quienes quisieron participar parlamentariamente para impulsar ese cambio, que incluso conocían desde mucho antes, también fueron impulsados por el voto del pueblo.
Que hoy no quieran vendernos la idea de que la división de poderes, significa estar en desacuerso con la plataforma política que los llevó al lugar en que se encuentran.
Si Muñoz Ledo no está de acuerdo en responderle a la sociedad que confió en él y tiene una visión diferente de lo que debe hacer el presidente y el gobierno en turno, que se declare diputado independiente. No será el primero, ni el último. Votar en contra de la mayoría de Morena, nada sirve.
Pero que deje de hacer intentos por defender una democracia que entiende a su modo.
Una democracia de salón y academia que en nada le sirve al México del presente, en momentos en que se está jugando el futuro del país, para las siguientes décadas.
Sin máscaras, sin poses, sin el deseo de un brillo final.

Malthus Gamba

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